La cachaça artesanal es un tipo de aguardiente brasileña elaborada con zumo de caña de azúcar fermentado. A diferencia de las cachaças industriales, que se producen en grandes cantidades y a menudo se mezclan con otras bebidas espirituosas, la cachaça artesanal suele elaborarse en lotes más pequeños utilizando métodos tradicionales.
El proceso de producción de la cachaça artesanal suele consistir en triturar la caña de azúcar para extraer el zumo, fermentarlo con levaduras naturales y destilar el líquido fermentado en alambiques de cobre. El aguardiente resultante suele envejecer en barricas de madera, lo que le confiere un sabor y un color característicos.
El sabor y la calidad de la cachaça artesanal pueden variar mucho en función de los ingredientes específicos y los métodos de producción utilizados. Algunas son suaves y complejas, con notas de caramelo, vainilla y frutas tropicales, mientras que otras son más rústicas y picantes, con un fuerte sabor a caña de azúcar y un pronunciado golpe de alcohol.
En Brasil, la cachaça se utiliza a menudo para preparar el popular cóctel conocido como caipirinha, que también incluye zumo de lima, azúcar y hielo. Sin embargo, la cachaça artesanal también puede disfrutarse sola, a sorbos lentos y saboreada como un buen whisky o brandy.